El importante papel de la cerveza en la antigüedad

Imagen: Amigos de la Egiptologia

La historia de la cerveza tiene una larga trayectoria  desde la antigüedad, y una nueva pieza de esta historia se descubrió el mes pasado cuando el gobierno egipcio anunció que un equipo de arqueólogos egipcios y estadounidenses había descubierto lo que podría ser la fábrica de cerveza más antigua del mundo.

La fábrica fue desenterrada en Abydos, a 450 km de El Cairo y al oeste del río Nilo. Abydos es principalmente conocido por sus templos y costumbres funerarias, y sus monumentos en honor a Osiris, el dios de los muertos. El descubrimiento se realizó en el sitio de un antiguo cementerio, y se cree que esta fábrica de cerveza data del reinado del rey Narmer, quien vivió y gobernó hace más de 5000 años.

La fábrica fue construida para suministrar cerveza para rituales y cerremonias. La cervecería en sí estaba dividida en ocho grandes secciones, cada una de las cuales contenía 40 vasijas de barro para mezclar grano y agua. En su mejor momento, la cervecería pudo haber producido hasta 22,400 litros cerveza a la vez. La cerveza era una parte importante del antiguo Egipto, ya que la bebían todos, desde los faraones hasta los campesinos, e incluso a veces se utilizaba como moneda para pagar a los trabajadores.

Sin embargo, la fábrica de Abydos no fue el primer lugar en el que se elaboró cerveza. Se cree que la bebida alcohólica más antigua del mundo proviene de China, pero la cerveza surgió en el Medio Oriente. La fábrica es más o menos contemporánea con recipientes de cerámica que se encuentran en la antigua Mesopotamia. Para los antiguos sumerios, la cerveza era un alimento básico, ya que era más saludable que beber agua de los arroyos, que a menudo estaba contaminada con desechos animales.

La cerveza egipcia antigua estaba aromatizada con mandrágoras, aceite de oliva y dátiles, lo que explicaba la dulzura. Fue solo con el auge de la cerveza entre los monjes medievales que se agregaron lúpulos a la mezcla, varios siglos después. Aunque el lúpulo es una de las bases de la cerveza en la actualidad, ya en el siglo VIII los cerveceros usaban una combinación de ingredientes botánicos que, como el lúpulo, evitaban que las bacterias crecieran en el líquido.

Antiguamente, los aditivos en las cervezas eran muy usuales; las cervezas de verano bávaras, por ejemplo, se fermentaban en barriles abiertos que estaban expuestos a bacterias. Para encubrir el sabor de estas cervezas de verano, los cerveceros agregaban otros ingredientes como legumbres, sal, tiza, hollín e incluso bilis de buey y sangre de pollo.

Posteriormente, la popularidad de la cerveza llevó, casi inevitablemente, a su regulación. En 1156, la ciudad de Augsburgo aprobó un decreto insistiendo en que la mala cerveza se destruyera o distribuyera entre los pobres. En 1336, la ciudad de Munich había designado inspectores de cerveza y en 1516, el duque bávaro Wilhelm IV emitió el Reinheitsgebot, o Ley de Pureza, que estipulaba que solo la cebada, el lúpulo y el agua podían usarse en la cerveza. Este decreto es la regulación de seguridad alimentaria más antigua del mundo.

A pesar de que varios siglos después, las regulaciones y recetas de cerveza han cambiado drásticamente, esta bebida sigue siendo una parte esencial de la humanidad, con un reinado que abarca miles de años.

TheBeerLabTeam

Fuente: The Daily Beast

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